Actualizado:
06 diciembre 2016
13:10
Dany Vilaplana

Autocrítica

| 16-03-2016 | facebook twitter

Que redoblen las campanas, retumben los tambores y suenes los clarines. Así debería recibirse el primer atisbo de autocrítica desde las altas esferas del Alcoyano en mucho tiempo. El domingo, tras el partido, no sé si aún abducido por la euforia del 3-0 sobre el Sabadell o porque fue un momento de debilidad del protagonista, lo cierto es que pudimos escuchar a Palop decir que “nuestra asignatura pendiente son los partidos fuera de casa” y que “no debería ser un trauma jugar en un campo de césped artificial”. Lo que es una verdad como una catedral, oirlo de boca de alguien que cuando las cosas van mal lo primero que hace es poner escusas como que “enfrente teníamos un rival de mucha calidad”, suena a música celestial. No pasa nada por decir que nos hemos equivocado o en reconocer los propios errores. La afición no es tonta y lo que no soporta es que le intenten hacer creer que lo es.

El viernes fue una delicia escuchar la rueda de prensa de Navarro, que no le importó reconocer su error en el primer gol de Badalona y hacer parecer que fuera la cosa más normal del mundo. ‘Chapeau’ también para el lateral en decir que el Badalona les llevó al terreno que ellos quisieron y no al que le interesaba al Alcoyano. Luego escuchas declaraciones de mal perdedor insinuando que algunos escriben lo que les da la gana sin haber visto el partido.

El Alcoyano fue a Badalona con la obligación de llevarse los tres puntos y lo que se llevó fueron dos goles y la sensación de que el equipo tiene un problema fuera de casa. Creo que ‘normalizar’ las derrotas no es un drama y es hasta saludable en cierta medida. Ni el Alcoyano es el Madrid ni ningún aficionado lo pretende. Simplemente quiere que sea un equipo de Segunda B, con sus virtudes y sus defectos, pero que haya transparencia, que no se quiera vender la moto a nadie y echar las culpas al primero que pasa.

Todos queremos que el Alcoyano juegue el play-off, que suba a Segunda A, pero que nadie engañe, que la autocrítica es sana y ayuda a eliminar las malas vibraciones. El Alcoyano es lo que es y nada más. Quien crea lo contrario, se está equivocando y creando falsas expectativas.