Actualizado:
09 diciembre 2016
16:54
Juanjo Garrido

Conjugar el verbo “discernir”

| 13-05-2016 | facebook twitter

Si el próximo 26 de junio se convierte en el último 20 de diciembre ¿cuál es el siguiente paso?

Todo esto debe tenerse en cuenta para que no nos pille la situación con cara de pasmados. Es mas que probable que les elecciones arrojen un resultado similar con las lógicas oscilaciones y con un elevado incremento de la abstención, esa enemiga de la más alta expresión popular pero esa comprensiva respuesta ante la falta de aplicación de soluciones.

Quien diga que la ciudadanía se ha equivocado al depositar su voto yerra, no han sido los españoles quienes no han sabido estar a la altura, es más, en esta ocasión vimos que el deseo generalizado fue el romper con los grandes bloques; dinamitar el bipartidismo y los rodillos que tan mal nos ha traído a este país, romper con la vieja manera de hacer política, desinflar las glotonas obsesiones por el poder y el dinero y obligar a aquellos que voluntariamente pretenden dirigirnos a tener que hablar, negociar y alcanzar acuerdos.

Y los resultados han sido diversos, por un lado hemos observado como algunos partidos se han esforzado en lograr acuerdos cada cual bajo su particular óptica, otros han jugado la carta de la prepotencia y arrogancia y otros “quietos parados” a verlas venir. Es por lo que debemos obtener conclusiones de las actitudes mostradas en estos últimos meses ya que con desazón vemos que nos han abocado a otra costosa campaña y nos conminan a una nueva jornada de examen, cuando el examen lo han suspendido las fuerzas políticas en general y no el electorado. Y…repito mi primera frase “¿si el próximo 26 de junio se convierte en el último 20 de diciembre” qué?, ¿encerramos a todos los dirigentes políticos en el Congreso de Diputados y Diputadas bajo llave hasta que logren aprobar su examen? debiera ser así de simple porque esa es su obligación y desde el día 30 de ser elegidos comenzaron a cobrar por hacer su trabajo y en ese caso su trabajo era lograr un gobierno que comenzase a rodar y a activar a este gran país hastiado ya de todo tipo de desenfrenos e intemperancias, un país esquilmado en toda su geografía sin dejar virgen a ninguna de sus partes.

El problema no ha estado en que los españoles hayamos votado y elegido mal, votamos lo que quisimos y elegimos un cambio, el problema está tanto en las autoproclamaciones como en las autoexclusiones, el problema radica en las famosas líneas rojas que tan de moda se han puesto, unas son trazadas finamente pero otras se muestran pintadas a brocha, el problema está en que no se sabe discernir entre la verborrea de campaña y el insulto barriobajero; y hablando de “discernir” ahora se nos presenta la oportunidad histórica de saber conjugar ese verbo y encasillar a cada cual donde se merece ya que ahora han mostrado sus cartas, sus poses y maneras, han demostrado lo que son capaces de hacer o de no hacer, ahora les conocemos por sus nombre y por sus hechos y estoy convencido de que este nuevo envite va a alterar la tradicional composición del Congreso que va a ser testigo de cómo las raíces de alguno de los sillones que ocupan “sus señorías” van a temblar.

Vamos a presenciar a la voz de “ya” los ataques desmesurados que desde las líneas rajoyistas van a lanzar a la única formación que ha tenido las agallas de declarase frente al populismo bolivariano-bananero que como todos saben está tan de moda en la sociedad moderna del siglo XXI y a quien pretende desmembrar totalitariamente a una de las naciones con más historia del mundo. Los moldes se rompen, los antiguos socios de marcha van a dejar de serlo, los que nada quisieron en breve querrán, y un largo rosario de novedades.

Ahora tenemos la obligación de expresarnos, elegir y exigir, debemos combatir el abstencionismo ya que la mejor manera de penalizar aquello que ya huele a rancio es votando de forma diferente, lógica y coherente. Mira por donde ahora se nos ha ofrecido otra oportunidad de corregir el rumbo, se nos pone ante un dilema que debiera ser simple de solucionar.

Es ahora cuando con cordura y sin arrogancias vamos a tener que expresar nuevamente nuestra opinión y en esta ocasión los actores deben haber aprendido su papel.

Es ahora, es el próximo 26J.