Actualizado:
07 diciembre 2016
19:14
Mascotas | 29-06-2016 | facebook yahoo twitter

Educación canina: castigo ¿sí o no?

VANESA CARBONELL, educadora y entrenadora canina en Diéresis Animal

La educación en positivo, un concepto en boca de todos, propietarios y entrenadores caninos, pero ¿sabemos realmente qué es la educación en positivo?

Si buscamos por internet la definición, la única conclusión clara que podemos obtener es: no hay consenso sobre qué es realmente la educación en positivo. Algunos entrenadores defienden que se trata de una educación libre de castigos, donde todo se basa en refuerzos o premios; otros sin embargo, defienden que es una educación donde prima el bienestar del perro, y donde lo más importante es reforzar los comportamientos correctos, ignorando los incorrectos… Otros alegan que sí hay castigo, pero solo castigo negativo –quitar algo que al perro le gusta cuando aparece un comportamiento indeseado.

Esta semana intentaremos explicar algunas de las premisas básicas de la educación en positivo desde nuestro punto de vista, teniendo en cuenta cuestiones éticas y cómo no, científicas –¿de verdad creéis que simplemente ignorando un comportamiento incorrecto éste desaparecerá? Ojalá fuera tan sencillo.

La premisa básica fundamental de la educación en positivo consiste en tener en cuenta las necesidades básicas de la especie, y éste es un detalle muy importante.

Por ejemplo: si llega a mi casa un cachorro nuevo, como conozco sus necesidades básicas como especie, se que va a tener tendencia a explorar el ambiente mordiendo, que es como lo hacen los cánidos. Es mi responsabilidad plantearle un contexto en el que no exista posibilidad de que el cachorro “falle”, es decir, que muerda algo que yo no quiero. Si eso ocurriera, sería única y exclusivamente culpa nuestra. Castigar o reñir a un cachorro por morder algo que no debe no es ético ni correcto, ya que el cachorro no sabe qué objetos puede o no puede morder. Exactamente de la misma forma que un niño; todo lo que no queremos que toque o coja cuando es aún muy pequeño, simplemente no lo dejamos a su alcance. Por otro lado, le daremos juguetes adecuados para que pueda saciar su necesidad de morder de una forma correcta, hablando desde el punto de vista de la convivencia con humanos.

Otra de las premisas básicas de la educación en positivo es: no podemos castigar a un perro por comportarse de determinada forma en un contexto, si nunca le hemos enseñado la forma correcta de comportarse en ese contexto.

Por ejemplo: para un perro es totalmente normal y está absolutamente dentro de la lógica intentar coger comida de la mesa cuando nosotros estamos comiendo, no conocen otra forma mejor de conseguirlo. Es nuestra responsabilidad enseñarle, desde el primer momento, cuál es la forma adecuada de comportarse cuando los humanos estamos comiendo. Yo suelo elegir que esperen en su cama, al principio colocándola muy cerca de la mesa y premiándole por esperar ahí, y a medida que van comprendiendo lo que les pido, voy aumentando la distancia entre la mesa y la cama, y aumentando el tiempo de entrega del premio, hasta que finalmente no tengo que premiarles ni decirles nada mientras yo como. Si simplemente nos centráramos en castigar las conductas de intento de robo, casi en la mayoría de casos –ésto va a depender de la raza y del individuo en concreto– el perro comprenderá: “vale, este comportamiento no me sirve para nada; voy a probar otros”, eligiendo seguramente otro comportamiento que seguirá sin agradarnos en absoluto –por ejemplo, robando de la mesa cuando los dueños no están presentes.

A todo esto, deberemos añadir que, castigar o reñir a un perro continuamente supondrá que estropearemos nuestra relación y vínculo, ya que la mayoría de cosas que nuestro perro recibirá de nosotros serán riñas, gritos y cosas negativas.

Es nuestra responsabilidad enseñar a los perros desde el día uno qué comportamientos son los adecuados en cada contexto, para así evitar realizar correcciones y tener una relación con nuestro perro basada en cosas positivas y divertidas. La única condición bajo la que se puede aplicar un castigo es cuando el animal ya sabe qué tiene que hacer en un contexto, pero decide no hacerlo; y ¡ojo! tampoco es válido cualquier tipo de castigo.

En próximos artículos seguiremos indagando en una educación en positivo, basada en la ética y en la ciencia.

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