Actualizado:
11 diciembre 2016
08:55
Mascotas | 17-05-2016 | facebook yahoo twitter

El humano que los perros elegirían para convivir

VANESA CARBONELL, educadora canina y entrenadora en @DieresisAnimal

Siempre hablamos de las características del perro que nos gusta a los humanos, pero, ¿y si nos planteáramos la cuestión a la inversa? ¿Cuál sería el humano que los perros elegirían para convivir?

Independientemente de la raza, grupo de razas o mestizajes, vamos a ver una serie de características que todos los perros elegirían a la hora de convivir con una persona.

1. Que tenga en cuenta las necesidades típicas de la especie

Y no desde el punto de vista humano, sino desde el punto de vista de un perro. Muchos propietarios creen estar ofreciendo una vida de calidad a sus mascotas pero siempre analizadas desde el punto de vista de las personas: camas de perros de muy alta calidad, ropita para el frío, constantes abrazos, una habitación de la casa para su descanso…

Lo primero, informarse sobre qué necesidades como especie tienen los perros y luego, encontrar la manera de, desde nuestro estilo de vida, poder ofrecerle oportunidades constantes para cubrirlas. Como siempre decimos en Diéresis animal: “No los hacemos más humanos, nos hacemos más perros”.

2. Que eduque antes de castigar

Una premisa básica en el mundo de la educación canina. No podemos castigar a un perro por un comportamiento que no sabe hacer, por ejemplo: Si mi perro salta sobre las personas para saludar, no es motivo de castigo, ya que nadie le ha enseñado previamente la manera correcta de pedir atención. Como siempre decimos, primero le enseñaré de una forma empática y positiva cómo se pide la atención de las personas – por ejemplo, sentándose frente a ellas -, y si, tras haber aprendido el comportamiento correcto, en algún momento no lo ofrece, sí que puede ser motivo de castigo, pero ¡cuidado! Cuando hablamos de castigo no significa castigo físico, si no, simplemente, si pide la atención saltando, se queda sin esa atención.

No se puede castigar a un perro por un comportamiento que no sabe hacer; ni a un perro, ni a un niño, ni a ningún ser vivo…

3. Que cubra sus necesidades sanitarias

Los perros, como las personas, necesitan cuidados veterinarios a lo largo de su vida, revisiones, desparasitaciones, vacunas… Y al igual que las personas, cuando más los necesitan son de cachorros y en la tercera edad.

4. Que conviva con ellos

La creencia de que un perro es más feliz en un chalet con 10.000 metros cuadrados que en un piso donde puede convivir y tener contacto directo con las personas es falsa. Los perros son animales sociales, por lo que una de sus necesidades básicas como especie –volviendo al punto 1 –es sentirse integrados en un grupo, ya sea en una casa de campo o en un piso.

5. Que comparta tiempo de calidad con ellos

De nada sirve convivir con el perro si no se le dedica tiempo de calidad. Paseos, juegos, momentos de relajación y disfrute… Como siempre, es mejor calidad que cantidad. Además, compartir momentos de calidad con el perro nos proporcionará un vínculo que será nuestra mejor herramienta cara a la convivencia y a la prevención de problemas.

6. Que se preocupe por su alimentación

Invertir en una buena alimentación es invertir en salud y ¡en prevención de problemas de comportamiento! Ya hay diversos estudios que confirman que la alimentación puede estar relacionada con el temperamento de los canes.

7. Que esté constantemente interesado en conocer más sobre los perros

El mundo del comportamiento animal, incluido el del perro –¡y el de las personas!– está en constante crecimiento, por lo que mantenerse informado es imprescindible.

8. Que si aparece un problema… ¡busque una solución!

Hay cantidad de profesionales especializados en todo tipo de problemas.

9. Que les acompañe y comprenda hasta el final de sus días

Cuando nuestro perro envejece cambia en muchos aspectos, de nuevo igual que en las personas, pueden volverse menos activos y más “tozudos”, y requerir cuidados de salud muy constantes. No lo olvides, tu perro quiere estar contigo hasta el final de sus días. Acompáñale en esta etapa igual que lo hiciste en las etapas anteriores, como todo, también tiene sus particularidades y disfrutaréis de otro tipo de actividades juntos.

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