Actualizado:
10 diciembre 2016
21:04
Josele Pla

El rey de la selva

| 09-09-2016 | facebook twitter

Tenía preparado el artículo de este mes, faltaba darle una vuelta de tuerca y pasar por el filtro de mi querida esposa. Pero la triste y lamentable pérdida de una gran persona y emblemática de nuestro pueblo como era el señor Grau, hizo que me replanteara el escrito. Tengo claro que hay muchas personas mejor informadas que yo, incluso más autorizadas y documentadas, pero no he podido resistir la tentación de escribir sobre un caballero. Lo hago con unas letras humildes, cariñosas y con mucho respeto a la persona y a su familia. A aquel , que para mí fue, junto con su amada filá, el mejor Capitán que he visto en mi vida. El más elegante tomando su copa del famoso champagne francés o inhalando el humo de los mejores puros cubanos.

Un hombre que se hizo a si mismo empezando en una humilde empresa y llegando a ser un gran empresario. Luchador incansable y a pesar de su protagonismo , una persona humilde. Gran amigo de sus amigos; me contaba uno de ellos, que hicieron la mili juntos en Ibiza, que se hizo famosa a partir de servir ellos a la patria en tan hermosa isla. Le gustaba hacer y regalar churros en la última noche de fiestas o traer camellos para que los más pequeños disfrutaran con los mamíferos de grandes jorobas. Dándolo todo siempre por su Alcoy, sin esperar nada a cambio. Espero que más pronto que tarde su nombre esté en el lugar que merece, encabezando una calle o en alguno de los lugares donde Él tanto ayudó.

Animador incansable y mecenas del Patín Alcodiam y de su Deportivo. Por cierto, otro amigo suyo que fue alcalde de Alicante decía de Él, que era un buen delantero centro, goleador y duro, aunque muy noble. Siempre dispuesto a ayudar en cualquier de las facetas de la cultura del arte, a los más necesitados, a las Ong´s. Hizo tantas cosas y gastó tanto dinero , sin saberlo nadie, que nunca podremos estarle lo bastante agradecidos. Como le echaremos de menos, cuanto van a llorarle en Fontilles, Campello ya no será el mismo y en otros muchos lugares.

¿Cómo no va a llorarle su familia, si otros muchos desde la lejanía lo hacen? Hombre de su casa, el auténtico patriarca, el Rey de la selva. El Lleó le llamaban sus amigos más íntimos, de los cuales muchos tampoco se encuentran ya entre nosotros. Siempre estará en nuestro recuerdo y su legado será por siempre. Me despido con unas palabras bíblicas del libro de Filipenses 4: 13, para darle mucho ánimo a la familia y a todos aquellos que eran su amigo y que lo quieren.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Si hacéis vuestras estas palabras, os aseguro que vuestro duelo será mucho menos doloroso.