Actualizado:
07 diciembre 2016
10:27
Mascotas | 01-06-2016 | facebook yahoo twitter

La torsión de estómago en perros: qué es y cómo prevenirla

DANIEL PÉREZ, educador y adiestrador canino en @adivoadiestra

Frecuentemente hablamos en estos artículos sobre las diferentes enfermedades que pueden aquejar nuestras mascotas, de manera que podamos saber en determinadas circunstancias cómo actuar ante cualquier problema de salud.

En esta línea, vamos hoy con una de las enfermedades caninas que requieren una mas pronta intervención: la torsión de estómago.

¿En qué consiste?

La torsión gástrica es una enfermedad que afecta sobre todo a razas grandes, especialmente aquellas de complexión delgada y estomago profundo. Por citar unas cuantas, tendríamos Akita, Rottweiler, Bóxer, Doberman, Dogo de Burdeos, Galgos, Mastines, Pastor Alemán, Setter... entre otras muchas, pero no están exentas las razas pequeñas y medianas aunque sean menos propensas.

El proceso mediante el cual puede producirse es muy simple: debido a una ingesta de alimento y agua excesiva y a una acumulación de gases; debido a la fermentación del alimento en el estómago, este sufre una dilatación porque no puede evacuar el contenido con suficiente rapidez. En este caso, el estómago, que está únicamente sujeto por unos ligamentos, puede rotar sobre si mismo cerrándose por ambos extremos, quedando los gases y el alimento sin posibilidad de ser evacuados en ninguna dirección.

Cuando esto se produce, la consecuencia más grave es que el riego sanguíneo se interrumpe debido a la compresión de los vasos sanguíneos y por lo tanto, al carecer de riego, los tejidos empiezan a necrosarse, aparte de otros órganos que pueden resultar afectados por esta falta de riego.

¿Cómo podemos detectarlo?

Los síntomas más comunes de que nuestro perro pueda sufrir una torsión de estomago serian los siguientes:

· El perro se muestra inquieto y da muestras de dolor.

· El estómago está muy distendido y se puede apreciar a simple vista, además de estar duro y tenso.

· Hace intentos de vomitar sin conseguirlo.

¿Cómo debemos actuar?

En el caso de que detectemos estos síntomas, debemos acudir de inmediato al veterinario, porque en esta enfermedad el tiempo de reacción es sumamente importante.

En caso de que únicamente haya sufrido una dilatación del estómago sin haber llegado a torsionar, el veterinario procederá a extraer el contenido, con un lavado o una punción para aliviar la tensión, pero de haber llegado a torsionar se requiere una rápida intervención quirúrgica para volver el estomago a su posición y fijarlo para que no vuelva a producirse la torsión.

Es importante señalar que en función del daño que se haya producido en el estómago del animal debido a la necrosis, la operación tendrá más o menos posibilidades de éxito, de ahí la importancia de una rápida intervención, ya que este problema tiene una alto índice de mortalidad entre los perros que la sufren.

¿Cómo lo podemos prevenir?

Hay varias cosas que podemos hacer para evitar, en la medida de lo posible, que nuestro perro sufra una torsión de estómago:

- Es recomendable que el perro no consuma mucha comida ni agua de golpe, de ahí que las comidas se fraccionen en dos o tres tomas, para evitar que haya tanto contenido en el estómago de golpe.

- Evitar un exceso de actividad en la hora previa a comer y en las tres horas posteriores.

- Evitar que el perro coma con ansiedad, ya que el comer deprisa provoca más ingesta de aire que se acumula en el estómago; de tener un perro que come con mucha ansiedad conviene contactar con un educador canino que nos ayude a solucionar el problema.

- En perros de talla grande, conviene que coman en alto en vez de en el suelo, existen comederos en el mercado especialmente diseñados para esto.

- Hay que tener en cuenta, por último, que los perros que ya hayan sufrido una torsión de estómago, serán más propensos a volverla a padecer.

En definitiva, nunca está de más saber cómo debemos actuar ante las enfermedades más comunes, ya que en la mayoría de ellas una rápida intervención mejora en gran medida las posibilidades de recuperación del que es, a final de cuentas, nuestro mejor y más incondicional amigo.

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