Actualizado:
07 diciembre 2016
10:27
J.L. Sempere

La vida, el mundo... todo sigue igual

| 26-08-2016 | facebook twitter

Era mi intención dejarles a ustedes, y a las personas que hacen posible este periódico, tranquilos durante el verano, pues ya tenemos suficiente con lo que nos va cayendo diariamente (política de baratillo, Eurocopa, Juegos Olímpicos, el terrorismo que no cesa...) pero no he podido esperar tanto.

Confieso que no puedo estar callado tanto tiempo, y les ruego me disculpen, pues son ustedes los que, al final, acaban sufriendo a este tipo que añade, a lo anteriormente mencionado, sus cuitas y sus ocurrencias…

A principios de Julio, y estando cómodamente instalado en la cubierta de un barco, disfruté de una sensación hasta entonces desconocida para mí… era al atardecer, cómodamente sentado y con un buen Martini delante, y con la vista fija en un cielo dolorosamente azul, con la silueta de la luna asomando en la lejanía, cuando sentí que el mundo se paralizaba…Nada en absoluto ocurría a mi alrededor…

Llevaba unos días sin saber nada de lo que –más allá del mar- ocurría, supimos del atentado de Niza por los altavoces del barco (tuvo lugar un larguísimo minuto de silencio), supimos del golpe de estado en Turquía (nos encontrábamos a poca distancia de la costa de ese país) por los comentarios en la cafetería… incluso, tuve la ocurrencia de preguntarle a uno de mis amigos si ya tendríamos gobierno en nuestro país…

Es cierto, el mundo estaba quieto, no giraba, no sufría, no lloraba, no existía siquiera…

Fueron unos pocos minutos, pero llegaron a ser maravillosos, reveladores, pensé que merecidos… y me sumí en un estado de tristeza y de melancolía, al pensar en lo que podría ser y no es… De vuelta a nuestra tierra, instalados en la realidad, lejos de seguir con la mencionada tristeza, volvieron a activarse esas malditas neuronas que se inflaman cuando se topan con la injusticia, con los sinvergüenzas, con los que nos hacen sufrir a las personas… para su beneficio y el de otros muchos…

Volvimos a sentir el fuerte latido de este mundo, volvimos a sufrir el inmenso dolor que atenaza a millones y millones de seres humanos… y volvemos a indignarnos con esa ola de vileza con la que se mueven otros millones (tal vez, demasiados) de personajes a los que no me atrevo –ni creo que fuera justo- a llamar seres humanos…

Volvemos, pues, al mundo real, ese mundo que podría ser maravilloso y que en realidad es un valle de lágrimas y sufrimiento para miles de millones de personas…

Para colmo de males, y para que mi sufrimiento sea mayor, las noticias que me llegan de Alcoy, vía redes, son todas negativas… problemas y cierres del puente de Fernando Reig, problemas con las obras alrededor de los cines del Centro Comercial… Fuera de EL NOSTRE, y de INFORMACIÓN, solo me llegan noticias negativas… ¿Qué cojones le pasa a Alcoy…? ¿Qué cojones le pasa al mundo…?

He llegado a preguntarme que es lo que realmente quiero… estar tranquilo, sin sobresaltos, a mi bola… como en el barco, o seguir enfrascado en esa espiral de intranquilidad, de disgusto, de pena, por lo que está pasando y que no acabamos de saber solucionar… A veces, maldigo tener tan pocas luces, a menudo, me apena tener el anhelo, la esperanza de que las cosas mejoren para todo y para todos… y comprobar mi nula capacidad para intentarlo…

Es una gran pena ver como se suceden los días, los problemas, el sufrimiento… y que no podamos hacer nada, ni siquiera, apoyar y comprender a los que lo intentan…