Actualizado:
10 diciembre 2016
13:35
Dany Vilaplana

Problema médico

| 11-10-2016 | facebook twitter

Si en lo deportivo todo marcha como una seda, a otros niveles las cosas no andan de igual manera y los buenos registros de los de Toni Seligrat están tapando algunos asuntos que pasan de puntillas para la mayoría de aficionados pero que tienen una trascendencia muy grande de puertas hacia dentro de un vestuario. Hablo de la poca o nula confianza que hay en la plantilla con su cuerpo médico, derivada de la gestión que hace su máximo responsable cada vez que hay una lesión.

Del caso Borja Sánchez se podría escribir un libro. Un jugador que en teoría estaba llamado a ser una de las ‘vedettes’ del ambicioso proyecto que se diseñó la pasada campaña, se pasó más tiempo en la grada que en el campo por la precipitación en los plazos de su reaparición. No digamos la controversia que acompañó a la renovación de Yacine. Mientras que el galeno blanquiazul se ‘enrocó’ en la teoría de que era necesario que pasara por el quirófano y no hubo nadie que le bajara de ahí, otras opiniones médicas hablaban de que su hombro estaba para resistir y que la intervención era el último paso.

Javi Rubio también estuvo los dos últimos meses sin jugar, por no hablar de Rubén Ramos que acabó pasando por el quirófano. La lista es para echarse a temblar, sin duda.

Ahora tenemos a dos jugadores en el dique seco. Resulta cuanto menos curioso que el Alcoyano decidiera no renovar a Yacine y su sustituto, Mariano Sanz, se ha perdido tres partidos por una lesión... de hombro. La articulación del de Benidorm ya está bien, ahora falta que no vuelva a recaer y tengamos otro caso como el de Yacine la pasada temporada. Entonces habría que hablar de la maldición del 9 en el Alcoyano.

Con tan nefastos antecedentes, preocupa la gestión que se pueda hacer de la recuperación de Mario Fuentes. A Paterna fue y estuvo en el banquillo. El domingo volvió a estar convocado y tampoco jugó. Seligrat anticipó tras el partido que tiene “la lesión más fea”, en referencia a su rotura en el sóleo. Una recaída supondría quedarse más de un mes sin el capitán.

Alguno empieza a temblar por la decisión que se pueda tomar esta semana en torno a si Mario Fuentes juega o no con Tomás Ruso expulsado.