Actualizado:
11 diciembre 2016
08:55
Manuel Gisbert Orozco

’The Brexit’

| 29-06-2016 | facebook twitter

Todos sabemos que los que se acuestan con niños “cagaos” se levantan y que las pruebas si son sin alcohol mejor. Y es que el que juega con fuego termina quemándose y esto es lo que le ha pasado al Cameron.

Los ingleses y sobre todos los galeses, nunca han estado de acuerdo con su incorporación a la Unión Europeas. Recuerdo que un tío de mi esposa que tuvo que emigrar forzosamente, por lo que pudiese pasar, en marzo de 1939, pudo alistarse en el ejército británico y alcanzar posteriormente la nacionalidad.

No dio señales de vida hasta que enterraron al Caudillo y en 1977, cuatro años después de la incorporación del Reino Unido a la Unión Europea, apareció por aquí echando pestes de la unión, a la vez que me advertía del tremendo error que habían cometido y me abstuviese, si posteriormente se presentase la ocasión, de reincidir en el mismo. Los principales problemas que alegaba eran el aumento de los precios y los impuestos.

Lo bueno, o lo malo de todo esto, es que los impulsores de este desaguisado ha sido el propio gobierno británico que al final el asunto se les ha ido de las manos. Yo siempre he creído, y así lo expresé en una encuesta telefónica que me hicieron recientemente, que si el gobierno británico quería separarse de la UE, lo haría sin necesidad de referéndum alguno. Y si lo promovían era solo para chantajearnos y obtener algún que otro beneficio ocasional, como suelen hacer los catalanes con lo de la independencia, año sí y otro también. El problema que tienen es que el tiro les ha salido por la culata y ahora no saben qué hacer para salir del entuerto.

Seria advertencia para aquellos que abogan alegremente por el “derecho a decidir” sin tener en cuenta que España. Como Hacienda, somos todos. Ahora resulta que los ingleses que viven aquí, quieren conseguir la nacionalidad española para continuar disfrutando las atenciones, principalmente sanitarias, que actualmente les permitía su condición de europeos.

Escocia que recientemente perdió la oportunidad de separarse del Reino Unido, por miedo a perder también su condición europeísta, volverá a la carga, esta vez probablemente con más éxito, pues lo que realmente pretenden es quedarse en Europa y así lo han demostrado en la reciente encuesta. En este viaje les acompañaran los irlandeses del norte con igual pretensión.

Los gibraltareños son otros que esta nueva situación les perjudica enormemente. En estas circunstancias un acercamiento a España les permitiría continuar dentro de Europa. Políticos expertos y sin escrúpulos precisamos para esta misión. Pues los ingleses aquello de: “Gibraltar caerá como fruta madura” se lo pasan por la higa y con ellos realmente lo tenemos bastante crudo. Hay que aprovechar las ocasiones cuando se presentan, que posiblemente será únicamente una vez en la vida, y esa situación ha llegado.

Si los ingleses quieren ser españoles, aunque solo sea por interés. ¿Por qué no también los gibraltareños? Solo hay que tentar a Picardo y Cia.