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18 octubre 2017
19:00
Manuel Gisbert Orozco

2015 fecha clave en la Fiesta

| 02-11-2013 | facebook twitter

Los alcoyanos somos muy volubles e igual pasamos del 22, 23, 24 “sempre” al fin de semana próximo siempre si no sale antes nadie que lo remedie. Entonces, el que tiro la primera piedra fue el alcalde Sanus, pero ante el fracaso, el único que dimitió fue el amigo Silvestre que si hubiera tenido alma de político nunca lo hubiese hecho.

Ahora, otra vez, el ayuntamiento quiere auspiciar el pase de las fiestas a los fines de semana, a ser posible de forma perenne, por lo que aconsejo a Tortosa que se haga el sordo o ponga su barba a remojar. Antaño el que lo envió todo al traste fue una masiva manifestación, pero ahora no me la imagino, pues su antiguo promotor anda en paradero desconocido y el colectivo de maestro y estudiantes, tan propensos a huelgas y manifestaciones, no creo se involucren en este tema a pesar de que les quiten algún que otro día de fiesta. De todos modos los designios de Dios son inescrutables y quién sabe. El principal beneficiario y tal vez impulsor del cambio es el gremio de hostelería, que posiblemente duplique sus ingresos si el desfile se celebra en fin de semana y hasta pueden triplicarlos si además llueve, pues como me reconocía uno, ante mi incredulidad, cuando sucede eso los festeros dejan de vagar por las calles y se refugian en los bares. No me extrañaría nada si me dijesen que hasta le encienden una velita a San Pancracio, porque casi siempre les hace caso.

A pesar de lo que diga la Cámara, la industria no ha sido nunca un problema, pues siempre se amoldado a la fiesta y conceder un tercer día, con crisis o sin ella, nunca ha sido un problema pues las horas se han recuperado cuando al industrial le ha convenido. El ejemplo más claro lo tenemos en el segundo día de navidad, que puede ser fiesta o no pero lo cierto en que ese día nadie trabaja, excepto los de siempre. Claro está.

Uno que no tiene sillas abonadas, porque es incapaz de asistir al desfile dos años consecutivos, pues todavía recuerda el suplicio del anterior al estar diez horas sentado en una silla inestable que amenaza romperse en cualquier momento, mientras toneladas de confeti caen sobre ti y cuando levantas la vista para ver si con la mirada intimidas a los maliciosos lanzadores, lo único que ves es un vaso lleno hasta el mismo borde, moviéndose sobre tu cabeza y sujeto por una mano que se balancea al unisonó que su culo, y al ritmo de la música que se acerca. Solo te queda rezar para que nadie la empuje o sienta la necesidad de pegarle una palmadita en el trasero y lo derrame sobre tu cabeza.

Pero cuando un año tienes la añoranza de presenciarlas te es más fácil conseguir una primera fila si el desfile se realiza entre semana, porque quienes las acaparan, a pesar de que ellos las ven desde las alturas, no pueden cederlas a familiares y amigos que se desplazan desde fuera al no ser festivo y las venden a quien las precise. Indiscutiblemente el menú o bocadillo al mediodía si no puedes desplazarte a casa para comer es más barato pues no hay tanta demanda.

Lo bueno de todo esto es que lo que quieren las fiestas en fines de semana tienen el problema resulto hasta el año 2019, excepto el 2015 que es uno de los años llamado de p.m. pues empalman los tres días de fiesta con el fin de semana. Cinco días de asueto ideales para pasarlos en la playa si no llueve o por la mitad de lo que te cuesta la “fulla” embarcar a toda la familia en un crucero.

En Alcoy nunca se han cambiado las fiestas de fecha, salvo este año que solo nos han probado un poquito y sin que nos demos cuenta, y las ocasiones en que la cercanía del domingo de resurrección, así lo aconsejan por motivos estrictamente religiosos y de todos conocidos. El hecho de que algunos se empeñen en incluir en el lote el 2015 yo solo lo veo como un desesperado intento de sentar un precedente para el futuro que rompa ese tabú.

Lo fácil seria quitarse el momio de encima, dejar las cosas como están y en el 2020 que decidan otros. Pero mucho me temo que serán los mismos.

El nostre ciutat