Actualizado:
21 abril 2018
16:55
Dany Vilaplana

Abrir un nuevo ciclo

| 11-01-2018 | facebook twitter

No habrá decisión drástica por parte de la SAD como tampoco la hubo cuando el Alcoyano perdió en el descuento en casa del At. Saguntino y gran parte del crédito de Galiana saltó por los aires. Como en aquel partido de principios de diciembre pasado, el domingo ante el Llagostera se perdió con otro gol de parvulario, de esos que si no estás presente y los ves con tus propios ojos, dudas mucho de su veracidad. Frente al Llagostera, a diferencia de otras decepciones esta temporada en el Collao, algunos aficionados no quisieron marcharse resignados a casa y manifestó su dolor. Hubieron bastantes socios que se giraron hacia el palco pidiendo la dimisión de Juan Serrano, responsabilizándole de esta cascada de despropósitos en la que se están convirtiendo la temporada. Otros no muy lejos de allí, esperaron a que el técnico Galiana se retirase junto a dos de sus ayudantes para increparle y exigirle su marcha del equipo. Los jugadores también se llevaron su parte y pagaron la sangre caliente de algunos aficionados. Su diana fue David Torres cuando fue sustituido a veinte minutos del final. Lo hizo entre pitos e improperios, que no gustaron al futbolista, que con las pulsaciones a mil, se llegó a encarar con algún aficionado. Hasta la megafonía del campo se llevó su parte de ración y alguien del club debería que tirarle de las orejas al encargado de esta parcela porque lo del domingo rozó el esperpeto, culminado con ese final poniendo a tope el volumen de la música para minimizar los pitos de los aficionados y mantiéndola varios minutos después de que los jugadores ya estuvieran en el vestuario y sin nadie en las gradas. Con la afición de uñas, un entrenador sin crédito que no convence ni a los propios responsables de la entidad y una plantilla fuera de foco, con muchos futbolistas desaprovechados y lejos de su mejor versión, el club está ante una magnífica oportunidad para levantar los cimientos de los que debe ser un nuevo ciclo. Y eso no significa jugar a ser secretario técnico cambiando cromos de unos futbolistas por otros. Se quiso hacer eso el pasado verano con las marchas de Seligrat, Fran Miranda y Jony Ñíguez y fue un fracaso absoluto. Ahora mismo el Alcoyano cuenta con una plantilla envejecida y cargada de años. Tiene a López Silva y Navarro con 34 tacos, Gato está a punto de cumplir esa edad, Tomás Ruso suma 32 y con 31 se encuentran Mario Fuentes, Álvaro y David Torres. Este año se ha fichado a jugadores como Ribelles, Kilian o Lado, de los cuales se esperaba mucho y al final el Collao los está devorado. La nómina de futbolistas tampoco deja de crecer –Mario Arques, Eldin Hadzic y un mediocentro llegarán ahora en enero- pero habría que replantearse elegir elegir bien, dedicar la mayor inversión en tres o cuatro futbolistas de garantías que son los que al final acabarán tirando del carro y no llenar la plantilla de rellenos con jugadores que acaban ocupando un puesto que perfectamente podría ser para un jugador de la casa.

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