Actualizado:
22 julio 2017
16:24
Dany Vilaplana

Alcodiam: ¿Punto y final?

| 06-04-2017 | facebook twitter

El sábado por la noche, mientras medio Alcoy estaba al borde del suicidio por el cartel de Nani Serrano y el otro aplaudía la atrevida apuesta de una artista formada aquí con un reconocido prestigio en el exterior, cuatro románticos o igual locos del mal denominado deporte minoritario, entre los que me incluyo, nos lo estábamos pasando en grande en el pabellón B del Francisco Laporta ajenos a toda esta polémica de la cíclica vida de los que tenemos el placer de habitar entre estas montañas.

El partido Enrile-Vic prometía y no defraudó, tuvo de todo: dos equipos entregados a la victoria, mucho vértigo, siete goles y no estuvo exento de polémica. Como suele ocurrir en la mayoría de veces, el pez grande se comió al chico, aunque con ayuda de la pareja arbitral, que viendo como el pequeño se le subía a las barbas, decidió tomar parte y echarle una mano para que la lucha por el título siga teniendo algo de emoción. Se perdió y como se suele decir, fue un derrota útil. El Enrile está en una posición cómoda en la tabla tras hacer bien los deberes en invierno y se puede permitir este tipo de derrotas sin la necesidad de mirar el calendario. Los de Sergi Punset tienen a tiro la permanencia e incluso la clasificación para Europa. Si deportivamente las cosas van sobre ruedas, institucionalmente el club se halla en una encrucijada de unas consecuencias actualmente imprevisibles. Hace poco más de un mes, quien ha capitaneado la etapa más gloriosa del Patín Alcodiam en sus casi setenta años de historia, anunciaba que se apea de un tren que marcha a la velocidad del AVE y no se presentará a la reelección por cansancio tras tantos años en el cargo.

Recientemente conocimos que Enrile, tras el fallecimiento del añorado Lionel, no seguirá como patrocinador principal. Dos golpes muy duros, durísimos, que dejan herido a un club que ahora mismo trata de hacer equilibrios en los despachos con el precipicio asomándose a sus pies porque ningún socio quiere cargar con la mochila tirar hacia adelante. ¿Estamos ante un punto y final?

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