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21 abril 2018
22:45

Ana Micó: El cisne de la rítmica

Nombrada mejor deportista contestana, recibirá el galardón el viernes día 26
Deportes | 07-01-2018 | facebook yahoo twitter

Desde hace un tiempo la gimnasia rítmica no es un deporte cualquiera en el panorama local, ni siquiera a nivel nacional donde la plata en conjunto en Río 2016, la primera medalla olímpica en esta bella disciplina, recibió el empujón que necesitaba para que muchas niñas en nuestro país decidieran iniciarse en la rítmica para algún día poder emular las coreografías imposibles de aquel quinteto que cautivó con su simpatía y buen hacer en la pista.

Una de aquellas niñas que vivió pegada a un televisor a mediados de aquel agosto caluroso siguiendo con atención cada ejercicio del quinteto español fue Ana Micó, que justo después de aquella Olimpiada inició su despegue como gimnasta que le puede llevar a corto plazo hasta la categoría absoluta, donde está la élite de este deporte a nivel nacional.

Micó acaba de terminar un año, su primero de cadete, con muchas sonrisas pero también con alguna que otra lágrima, que le han llevado a ser designada como mejor deportista promesa de Cocentaina, premio que recogerá el viernes 26 durante la Gala de l’Esport Contestà en el Centre Cultural El Teular.

Aunque de Cocentaina, donde cursa tercero de la ESO en el colegio San Francisco de Asís, su formación como gimnasta se ha desarrollado íntegramente en las entrañas del Club Gimnàstica Sant Jordi, que este año ha conmemorado su 25 Aniversario desde que lo fundara Silvia Jordá. Allí ha pasado siete de sus catorce años de vida, después que un día decidiera dejar el patinaje, disciplina que compaginaba con la gimnasia, para dedicarse de pleno a hacer rítmica, su gran pasión actual y a la que dedica diariamente de lunes a viernes un mínimo de tres horas, aunque como confiesa hay ocasiones extraordinarias como ha sido el parón con motivo de la Navidad donde las sesiones se han alargado hasta las cinco e incluso ocho horas.

“Recuerdo que en los primeros entrenamientos que hice de rítmica”, explica Ana Micó, “me quedaba mirando a las mayores y me decía a mí mismo, “algún día me gustaría hacer lo mismo que ellas”. Fue cuando decidí dejar el patinaje. Después escuchaba la música, veía los ejercicios que realizaban, los aparatos… Me enganché de inmediato”, añade para expresar el flechazo que sintió en aquellos primeros días como gimnasta.

No solo consiguió emular a aquellas compañeras más mayores que fueron en sus inicios su espejo, sino que a muchas de ellas las consiguió superar hasta el punto de que actualmente es una de las mejores gimnastas de la Comunidad Valenciana en su categoría. Además con un margen de mejoría muy importante que le pueden llevar a cuotas impensables ahora mismo. “Si por mi fuera, estaría toda la vida haciendo rítmica, aunque sé que con el paso de los años vas perdiendo flexibilidad. Me gustaría cuando deje de competir poder enseñar a más niñas todo lo que he aprendido estos años”, subraya.

Una temporada en rítmica se divide en dos partes, una primera en la que Ana Micó logró proclamarse campeona provincial cadete y luego en el Nacional Base fue novena de España en aro. Dos excelentes resultados que le hacía albergar muchas esperanzas de cara a mirar hacia el podio o lograr un diploma en el Campeonato de España, que además se disputó en Alicante en noviembre pasado.

Subcampeona autonómica

El camino aún reforzó más esa teoría, puesto que logró el subcampeonato autonómico y no se bajó del podio en ninguno de los trofeos amistosos preparatorios en los que tomó parte.

Sin embargo, en el momento decisivo, no estuvo a la altura esperada –terminó la 29– tras una mezcla de exceso de responsabilidad, de nervios y coincidir con una etapa de exámenes. “Un día antes del Nacional, estuvo haciendo un examen de Física y Química. Fue un compendio de muchas cosas”, desvela Lucía Úbeda, su entrenadora, a lo que la propia Ana Micó añade que “me pudieron las ganas de querer hacerlo bien. Estaba ese día muy nerviosa. En rítmica te lo juegas todo en minuto y medio, fallé en el primer y tercer riesgo, por lo que todo el ejercicio se me vino abajo”. Con las ganas de quitarse esa pequeña espinita, afronta una nueva temporada con la incógnita de si competirá en Base o en la categoría absoluta, como es su objetivo a corto plazo, compartiendo honor con Elba Navarro, que ahora mismo es la única gimnasta del Club Gimnàstica Sant Jordi en la máxima categoría, aunque el último año estuvo mucho tiempo lesionada.

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