Actualizado:
22 octubre 2017
21:35
ROSA GARCÍA

Contrastes 4.0

| 25-09-2017 | facebook twitter

Vivimos en el siglo de las maravillas, donde casi todo es posible. Conocemos planetas y sistemas que se encuentran a millones de años luz. Tenemos opciones energéticas que nos permiten desplazarnos hasta el infinito y más allá. Y medios de comunicación que nos conectan a lo largo y ancho del planeta, incluso fuera de él.

Mucho más a ras de suelo, disponemos de redes de carreteras y autovías. Un amplia variedad de medios de transporte; AVES, aviones, barcos, trenes, metros, modernos autobuses, buenos coches…, algo que nos invita a pensar que no pueden ni deben existir problemas de comunicaciones.

En nuestra Comunidad, a la espera (quiero creer que breve) de ese Corredor Mediterráneo tan necesario para nuestro desarrollo, ya disfrutamos de conexiones de AVE, comunicaciones aéreas, servicios marítimos y puertos, incluso redes de carreteras que han reducido en mucho el tiempo y riesgo a la hora de desplazarnos.

Pero hay algo que los sucesivos gobiernos han dejado marchitar, y si bien es facilísima la comunicación en la media y larga distancia, la cosa se complica y mucho en los trayectos más cortos, pero no menos necesarios. La comunicación entre ciudades vecinas y cercanas, o entre comarcas, se convierte en un escollo difícil de entender, como es el caso de Alcoy y las poblaciones y comarcas vecinas, cuyas conexiones, han sido borradas del mapa. Si añadimos a la ecuación el entramado universitario, nos encontramos que ciudades con campus universitario, como Alcoy, Onteniente o Gandía, no disponen de conexiones entre sí, cosa que sí ocurre con las grandes capitales.

Sí señores, en el siglo XXI, en los tiempos del 4.0, también conocido como cuarta revolución industrial, Industria inteligente, o Ciberindustria del futuro, el que un joven de Gandía estudie en Alcoy, o uno de Alcoy estudie en Onteniente, supone un problema para las familias, ya que no les queda otra que el alquiler de pisos o residencias para sus hijos. ¡A tan corta distancia! Es cierto que muchos de nuestros jóvenes disponen de medio de transporte propio, otros acuden a las capitales con mejores combinaciones, pero no podemos olvidarnos de quienes necesitan esta conexión entre vecinos, y no solo hablo de estudiantes, sino de cualquier otro usuario. Los gobiernos de estas poblaciones, deberían tenerlo muy presente y hacer lo posible por mantenernos comunicados, acercarnos y no separarnos.

¿Cómo es posible que los gobiernos de Alcoy y Onteniente, no negocien para que un autobús que para en Cocentaina, Muro y Albaida, no entre a Onteniente uniendo así sus campus? ¿Por qué no se facilita por parte de todos la unión entre campus? ¿La educación es un tema menor?

Un mundo este, el del 4.0, lleno de contrastes, lleno de contradicciones a las que lamentablemente nos están acostumbrando. Y la educación está sufriendo gran parte de este desaguisado. Con ordenadores de última generación, tabletas y pizarras electrónicas, pero en barracones y sin transporte.

El nostre ciutat