Actualizado:
23 mayo 2018
20:22
Dany Vilaplana

Dr Jekyll and Ms Hyde

| 07-02-2018 | facebook twitter

Hablaba la pasada semana de las miserias del Deportivo en el Collao, de donde esta temporada ya han volado 23 puntos tras ceder cinco derrotas y cuatro empates, pero es justo referirse a la grandeza de este equipo cuando toca jugar como visitante. Los de Galiana, ahora mismo ya son el mejor equipo en sus desplazamientos, junto al líder Mallorca con seis victorias, cuatro empates y solo dos derrotas. Estadísticas de equipo de play-off sin lugar a dudas, pero mientras en casa no se consiga mejorar esas cifras lamentablemente no podremos hablar de un Alcoyano que remonta el vuelo y que llena de orgullo a sus aficionados. Los blanquiazules hicieron pagar al Villarreal B con la misma medicina que tantos disgustos y quebraderos de cabeza le han costado esta temporada en casa. Un partido aciago de los delanteros locales, con la pólvora mojada, una defensa rival que no se pone nerviosa ante el chaparrón de ocasiones, un portero con estrella y una zaga local que se cubre de gloria con una ‘jaimitada’ para dejar en bandeja que el primer delantero que pasa por allí, la acabe metiendo y partido a la saca. La afición del Collao empieza a estar harta de encuentros con este guión. Fue la gran diferencia entre la victoria que consiguieron en la Ciudad Deportiva de Villarreal con las que logró en el Martínez Valero, Rico Pérez y Nou Municipal de Cornellà, donde nadie discutió su superioridad. El domingo hubo un rival que falló y enfrente otro que supo esperar a su oportunidad y aprovecharla. Como dijo acertadamente Galiana tras el choque, el Alcoyano corrió como un equipo pequeño pero con el balón en los pies lo jugó como uno grande. Si otras veces el murciano quedó retratado, en esta ocasión acertó y le ganó al pulso a todo un veterano de los banquillos de la categoría como Miguel Álvarez. Quien sigue a un nivel extraordinario y volvió a impartir otra lección sobre el césped fue López Silva. Apareció por el centro, en la banda derecha para poner un centro extraordinario a Navarro, hasta que su gemelo dijo basta y por precaución tuvo que ser sustituido. Es un ejemplo verle con 34 años jugar de la manera que lo viene haciendo últimamente.

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