Actualizado:
18 diciembre 2017
19:10
Dany Vilaplana

El Collao se harta

| 22-11-2017 | facebook twitter

Más que la derrota, preocupa el hartazgo de una afición que empieza a desengañarse porque le prometieron una cosa en pretemporada y la realidad está siendo otra bien distinta. Ahora mismo el Alcoyano del Collao es un equipo irreconocible con unas preocupantes desconexiones que le hacen ser tremendamente vulnerable. El propio Galiana no supo explicarse tras el encuentro y sin palabras pidió el comodín de querer ver el vídeo en casa y poder hablar con sus futbolistas para ver si así encontraba alguna justificación a lo visto en la segunda parte, algo que por cierto empieza a ser bastante habitual con el murciano en el banquillo. El capitán Mario Fuentes tampoco anduvo muy fino echando balones fuera al recurrir al tópico de la gran igualdad que existente en el grupo tercero, cuando lo cierto es que el 0-1 llegó en el primer remate del Peralada a la portería de Koke y el gol lo marcó un chaval de 19 años que le acabó robando la cartera al propio capitán blanquiazul, que tiene 31, que llegó tarde y mal a tapar el enorme boquete que se creó en el área blanquiazul. Son demasiadas decepciones para una grada que me temo va a perdonar poco a partir de ahora.

El domingo fueron muchos los aficionados que se marcharon sin esperar al final del partido tras el segundo gol del Peralada. Y los que se quedaron, se fueron en silencio. Me temo que otra vez la solución pasa por el banquillo. Otra vez Galiana quedó señalado. El vestuario está cómodo con el murciano. Mientras él sea el inquilino del banquillo blanquiazul sabe que seguirá teniendo la sartén por el mango porque no habrá ni una mala crítica, es su filosofía como reconoció en rueda de prensa tras el encuentro del domingo. O esto cambia de raíz de aquí a final de año o me temo que a más de uno se le va hacer larga la segunda vuelta. La pelota está en el tejado de Galiana y del propio vestuario, pero también de la directiva quien deberá empezar a tomar cartas en el asunto antes de que la situación se le vaya de las manos y no tenga vuelta de hoja.

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