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24 septiembre 2017
18:12
Salomé Moltó

El consumismo

| 19-02-2016 | facebook twitter

En las fechas festivas el consumo se dispara. Todos queremos presentar una buena cena, una comida excelente y que ninguno de nuestros pequeños o mayores se quede sin sus regalos, Todo esto nos pone ante la disyuntiva de tener que gastar mucho dinero y si esto se supera, o sea, que podemos llegar a nuestras metas consumistas, tenemos más de un mes de lo que y parece que en especial las mujeres, el mes de las rebajas.

Todo el comercio se confabula para hacerse con el resto de nuestro dinero. Estamos, queramos o no,en una vorágine consumista agobiante.

Es posible que esta actitud sea tan extremada porque es una fuente de poder superar nuestras frustraciones, la cantidad de ilusiones, tanto en ropa, como en joyas, o todo tipo de consumo y de decoraciones caseras, también viajes, en fin, una vía en que satisfacer todos nuestros anhelos.

Que esta actitud no nos lleva a parte alguna, lo sabemos, pero ¿cómo se pone freno a este despilfarro?.

Algunos sabios investigadores apuntan a que si todos los habitantes del planeta consumieran como lo hace esta pequeña parte del mundo occidental, el planeta no lo soportaría, por lo tanto, se impone una forma racional de consumo y una protección al medio ambiente, es más que imprescindible consumir lo que verdaderamente necesitamos, reciclar los desechos y la basura que generamos inevitablemente e intentar abrir vías culturales y creativas que nos satisfagan, antes que pensar que somos más felices e importantes porque consumismo más de cualquier cosa.

Todas estas reflexiones nos ponen ante la disyuntiva de cuestionamos la forma en que vivimos y cómo organizamos la sociedad. Abrir y cerrar el grifo para consumir el agua suficiente y no dejar que el desagüe engulle la abundante agua que provoca nuestro despiste por no cerrar el grifo a tiempo. Las rebanadas de pan endurecidas y abandonas en la cesta se pueden hacer sabrosas “rosquetes”, el día que utilicemos el horno para el asado también se pueden cocer al mismo tiempo sabrosos boniatos o manzanas. En fin, sería una lista interminable que creo todas las amas de casa no dejamos de practicar.

Sabemos de sitios en donde los cultivos masivos han dado riqueza a pueblos medio abandonados, citemos por ejemplo, Callosa de Ensarría, con el níspero, enormes terrenos que cultivaban naranjas han abierto las vía al cultivo del kaki, la uva del Vinalopó, tan apreciada en la Nochevieja, en fin, muchos son los ejemplos que nos dan a entender que se puede fomentar la riqueza que a través de las cooperativas puedan llegar a más hogares las mejoras salariales.

No obstante, las personas van tomando conciencia que ganar dinero no tiene porque ser una despiadada explotación agrícola, de ahí la cantidad de multicultivos, que van desarrollándose, de toda una gran gama de prioridades y de técnicas aplicadas a un cultivo más racional y más respetuoso en el medio también.

Bien es verdad que esto no ha hecho más que empezar y que ira desarrollándose en la medida en que las personas tomen conciencia en no perder la cabeza en el exceso de consumismo y hacerlo de forma más racional.

El nostre ciutat