Actualizado:
16 diciembre 2017
19:56
Xesca Lloria

Embajadores de Alcoy

| 07-06-2017 | facebook twitter

Que Alcoy lleva años perdiendo habitantes es algo evidente y las estadísticas reflejan una situación que a nadie le gusta, pero que tampoco debe ocultarse, y lo que urge es buscar soluciones para que deje de ser un lugar del que la gente se va y no viene.

Cierto es que las administraciones tienen en sus manos herramientas para que las poblaciones sean atractivas, lugares deseables para vivir, formar una familia y ver realizados los sueños y las ilusiones que cada uno tiene en su interior. Una ciudad bien comunicada y con servicios, limpia y accesible, siempre será más apetecible, sin olvidar la máxima prioridad de que haya trabajo para sus vecinos y para quienes deseen instalarse en ella.

Sin embargo, y aunque soy plenamente consciente de que son esas administraciones las que deben poner sobre la mesa las acciones necesarias para cambiar el rumbo de la ciudad y, desde el gobierno municipal me repiten una y otra vez que están en ello, lo cierto es que me niego a pensar que nada puedo hacer para contribuir a una nueva situación. Estoy convencida de que, por poco que sea, en algo puedo contribuir.

No tengo en mis manos crear puestos de trabajo, ni mejorar Entenza y los polígonos, pero sí puedo hablar de una ciudad rodeada de parques naturales, en la que es posible comer un domingo –también en el Centro–, y en la que los edificios modernistas acompañan un paseo. Una ciudad con Campus, con comercios y con unas Fiestas espectaculares. Sencillamente hablar, y hablar bien de Alcoy, sin que suponga conformarse, pues son muchas las cosas a mejorar.

Evidentemente, no funcionará si nosotros hablamos bien pero quienes vengan a visitarnos o a residir no ven cubiertas sus expectativas, y tengo claro que nos puede resultar muy difícil ser positivos cuando al salir a la calle te encuentras con bolsas de basura en una papelera, o aceras y calzadas por reparar. Sin embargo, cada vez estoy más convencida de que sin una suma de esfuerzos será muy difícil cambiar una tendencia que a nadie le gusta. Cada uno de nosotros debe asumir su papel y cumplirlo, si queremos un futuro mejor en esta ciudad.

El nostre ciutat