Actualizado:
23 mayo 2018
18:05
Josele Pla

Libertad

| 29-03-2018 | facebook twitter

S i hay algo que me da vida, es pasear por la playa, aunque sea en esta época en el que el Sol y la temperatura no invitan a quitarse mucha ropa. Pero esa vista del vaivén de las olas, la música celestial que se produce al romper dichas olas con ímpetu en la orilla y el olor que desprende, me cargan las baterías. Con la escusa del cumpleaños de mi esposa fuimos a Villajoyosa a pasear y disfrutar de la tranquilidad de esta estación todavía invernal. Las gaviotas iban de un lado a otro paseando sobre la arena y era curioso, pues eran manadas de crías algo bastante inusual. Y con esta imagen preciosa me vino a la mente una frase del poeta Juan Gaviota que reza así.

“El respeto a los demás es norma fundamental para volar en libertad”. Porque estamos en una época en el que se confunde la libertad con el libertinaje.

La libertad, una palabra tan mal utilizada, significa el derecho de las personas para elegir de manera responsable su propia forma de actuar dentro de una sociedad. Con la diferencia de la otra palabra parecida pero muy diferente, libertinaje, que quiere decir; libertad excesiva y abusiva en lo que se dice o se hace.

Y cada vez se ve más gente haciendo lo que le viene en gana sin respetar a los demás. Tiran la basura en cualquier contenedor sin tener en cuenta lo que tantas veces se repite, reciclar, o lo que es peor, tirándola en la papelera o al suelo . Muebles, escombros y muchas cosas que se dejan de manera inadecuada. Bicicletas por las aceras o patinetes y no me refiero a niños, sino mas bien a jóvenes que ya se afeitan. Perros que campan a sus anchas ensuciando por donde van sin el menor pudor por parte de los dueños, o lo que es peor cuando hablamos de animales de dos patas que cuando salen de sus diferentes filaes no tienen el menor escrúpulo de hacer sus necesidades en el primer portal que se le pone por delante o no le dan importancia a su tono elevado de voz. Y ya no digo los que habitualmente están en las puertas de ciertos bares sin parar de fumar y tirando las colillas al suelo, así como escupiendo y lo que es peor, con cigarrillos de la risa que llenan de aroma un largo tramo de la acera. Los coches que van por el carril bus, o aparcan sin ningún problema para ir a recoger una hamburguesa o están en la tienda o simplemente paran para esperar a alguien; y así podría estar poniendo ejemplos hasta que me doliesen los dedos de escribir y seguro que ustedes están pensando en otros muchos. Y lo peor de todo es que estas cosas pasan por creer que actúan con libertad y nada más lejos de la realidad. Se está perdiendo el respeto por las cosas, por las personas, los principios, la ética . Por eso prefiero vivir con la libertad que nos dice el libro de Gálatas - “Les hablo así, hermanos , porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor”.

Mucho mejor nos iría a todos si tuviéramos amor por las personas y por las cosas de nuestra ciudad, seguro que estaría mucho más limpia y nos ahorraríamos muchos disgustos y dinero.

El nostre ciutat