Actualizado:
16 diciembre 2017
19:56
Dany Vilaplana

Matrícula de honor

| 02-02-2017 | facebook twitter

Las contradicciones del llamado deporte rey le sitúan muchas veces en un escenario en el que no siempre gana quien más lo merece. Es lo que le hace ser tan querido unas veces y tan odiado en otras.

En el Mini Estadi, el fútbol no fue justo con el Deportivo. Lo mismo se pensaron los jugadores del Gavà una semana antes a su paso por el Collao, donde durante setenta minutos fueron mejores que el Alcoyano, pero los de Toni Seligrat terminaron ganando y su vuelta fue con el zurrón vacío. Por estos lares, lo llamamos la magia del Collao. Bastaron cinco minutos de furia para derribar a un equipo que se vació y por momentos llegó a acariciar el triunfo. La segunda parte del Deportivo en el Mini Estadi fue sencillamente antológica. Su ejercicio de fútbol asociativo fue de manual. Una auténtica maravilla. Los chavales del Barça B tendrán un atracón de escenas de Messi y compañía haciendo verdaderas diabluras contra las mejores defensas del mundo. Pero bien harían tomando nota de lo que hizo el Alcoyano el sábado, la manera de atacar los espacios, de robar el balón en campo contrario o de edificar un muro que se les atragantó desde el principio.

Sin embargo, cuando te enfrentas a equipos que tienen la suficiente capacidad para desequilibrar un choque con un simple gesto técnico, mal andas moviéndote sobre el alambre de un marcador tan corto. En Villarreal, el equipo se supo manejar y le fue bien. Aquel día también entre la inspiración de Marc Martínez y que el filial groget no tuvieron su mejor día cara a portería, se salvó la papeleta con notable. En el Mini Estadi, ni eso, porque Miguel Bañuz fue un espectador de lujo del partido. Ni la olió porque el Alcoyano estuvo espectacular a la hora de tapar huecos. Encima, los blanquiazules gozaron de hasta cuatro ocasiones muy claras para haber sentenciado el choque y salir de tan lustroso escenario con una matrícula de honor bajo el brazo. La decepción al final era lógica en la cara de los jugadores. Queda el consuelo de las sensaciones, que fueron muy positivas, de que el Alcoyano volvió a dar la cara en un partido de máxima dificultad y nunca se sabe, pero el goal average es blanquiazul.

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