Actualizado:
19 noviembre 2017
16:20
Dany Vilaplana

Presidente o portavoz

| 10-05-2017 | facebook twitter

Viendo el pasado viernes salir al presidente Juan Serrano, solo, sin nadie a su lado, a pecho descubierto, tratando de tocar el corazoncito de los aficionados blanquiazules para se vea más público en el Collao, me pregunté en ese momento: ¿hacía falta que el presidente y propietario del club saliera a la palestra con ese mensaje? ¿Venía verdaderamente a cuento algo así? ¿No hubiera sido mejor anunciar, por ejemplo, que las mujeres tenían la entrada gratis o un detalle del club aprovechando que era el Día de la Madre y de paso deslizar que ha llegado el momento en que el aficionado blanquiazul se sienta protagonista de volver al play-off y eche el resto? O que en vez de lanzar su dedo acusador, darles las gracias y animarles a que se subieran al carro del ascenso. No lo ví nada claro en ese momento y menos aún después de su discurso.

Hubo seguramente socios que tras escuchar sus palabras, que entendieron su mensaje y agradecieron su valentía, pero otros que vieron una intromisión que estaba fuera de sitio. Estamos en un momento decisivo de la competición en la que no son buenas las divisiones y todos hemos de remar en la misma dirección, de lo contrario el objetivo de subir a Segunda A quedará en una utopía.

Personalmente soy de los que pienso que es bueno que la calle, el aficionado en general, sepa lo que sienten y lo que se cuece de puertas hacia adentro de la entidad blanquiazul. Sin embargo, creo que se erró completamente en la escenificación del momento y en saber elegir a los protagonistas para transmitir ese sentimiento de cierto resquemor que hay en el club porque el aficionado aún no se ha metido del todo en el papel de tener en la mano la clasificación para el play-off.

El presidente debió estar, pero no siendo juez y parte. Y en momentos así se echa en falta esa figura carismática que el club no tiene y que en algún momento tuvo pero que por el protagonismo que adquirieron ciertos personajes, prefirieron coger la puerta e irse a su casa en busca de mejores tiempos. Por cierto, ante el At. Levante se vio algo menos de cemento y más público que una semana antes frente al Villarreal B.

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