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19 octubre 2018
20:00
José Luis Sempere

Reciclar, fumigaciones, geoingeniería... !vaya lío¡

| 22-03-2018 | facebook twitter

Tras algún que otro esfuerzo, no demasiado conveniente a estas edades, me complace haber dejado atrás la cada vez más empinada cuesta de Enero… Con la ayuda que nos ha supuesto el empujoncito de la subida de la pensión, hemos podido alcanzar –afortunadamente- la cima…
El asunto que quisiera comentar hoy es algo que estamos viviendo diariamente y que se empeñan en demostrarnos, algo que llevamos décadas oyendo en nuestra entrañable televisión y en la totalidad de medios de comunicación: El cambio climático.

Llevamos años y años reciclando, evitando dañar esa dichosa capa de ozono, haciendo todo lo que está en nuestra mano para ayudar a parar esta catástrofe con la que nos amenazan día tras día.
Durante varios años estuvo en vigor (no tengo claro que lo esté aún) el Protocolo de Kioto, el cual se saltaron a la torera, entre otros, los EE.UU, consciente de que aplicarlo iba contra sus propios intereses y el de muchísimas de sus grandes empresas. Esa unilateralidad es algo a lo que nos tienen largamente acostumbrados.

Hemos estado viendo –una y otra vez– imágenes con el desplome de bloques de hielo de los casquetes polares (al menos, eso es lo que nos dicen, junto con las imágenes).

Es un tema preocupante, pues es nuestro planeta, el de todos (por mucho que una minoría este convencida de que es de ellos) y parece ser que no acabamos de dar el paso para evitar su imparable deterioro.
Curiosamente, y por otro lado, observamos acciones que nos llegan a preocupar más aún de lo que estamos, y algunas son harto conocidas y comentadas, como son las ya familiares estelas blancas que surcan nuestros cielos, cada vez más azules y menos lluviosos.

Como un servidor no es poseedor de suficientes conocimientos sobre el tema, se hace un auténtico lío con las explicaciones que oye, y que son tan dispares como que son estelas de aviones a reacción, o que es el tráfico aéreo, o que son maniobras de la aviación. El caso es que no me creo ninguna de ellas, pues ni hay tantos aviones a reacción juntos, ni tiene sentido que estén tejiendo una especie de tela sobre nosotros… ni es creíble lo del tráfico aéreo pues no vivimos en Zúrich o Frankfurt… ni es comprensible que haya tantas y tan divertidas maniobras.
Dicen los que presuntamente saben sobre el tema, que nos están rociando, a nuestros campos, a nosotros mismos y que dichas estelas sirven para alejar las nubes de lluvia. Posteriormente, nosotros, y cada cual con arreglo a su particular interés, y a su desprecio por quien tiene curiosidad por saber la verdad, impone su versión, intentando ridiculizar a los demás dejándolos como vulgares ignorantes…

¿Pueden esas fumigaciones (parece que les llaman CHEMTRAILS) llegar a alterar el clima de una zona? ¿Pueden, realmente, contralar las sequías y la economía de una zona, de una región, o de un país? ¿Pueden forzar a que una zona pueda ser exclusivamente turística por su poca pluviosidad?
Imagino, sabiendo de la gran cantidad de intereses que hacen girar este planeta, que no sería descabellado influir sobre la agricultura, sobre la decisiva producción de trigo y de cereales, de hortalizas, productos decisivos para la alimentación de la población.

Si con la industria farmacéutica hemos logrado, incluso, relegar al mismísimo médico, no es excesivamente aventurado pensar que podamos relegar a las semillas auténticas, echando mano de las manufacturadas. Parece ser que hay una enorme y floreciente industria detrás de ello.

Si todo esto fuese verdad… ¿No les parece esperpéntico que estemos ayudando a mantener el equilibrio del planeta, siguiendo las instrucciones de los expertos, y que sean los mismos que nos ponen las normas, los que se saltan dichas instrucciones con la geoingeniería y otras actuaciones, controlando dicho equilibrio para su exclusivo beneficio?

Es chocante que la ciudadanía nos estemos tomando esto con total seriedad, y pongamos todo nuestro esfuerzo por ayudar a la conservación del planeta, y por otro lado, quien debe acometer esas acciones, esté manipulando dicha conservación y el necesario equilibrio, para beneficio de multinacionales y de una minoría…

¿Estamos haciendo el primo, realizando nosotros (gratis) el trabajo que evita miles de empleos en la separación de los residuos… mientras ellos van a lo suyo?

No sé, a veces, como que me hago un auténtico lío, pero… ¿No les parece extraño todo el asunto? ¿No les mueve un tanto la curiosidad? Entiendo que estamos en año de Mundial, de Juegos de Invierno, que viene Pascua, y las Fiestas… pero, de verdad ¿No sienten ese cosquilleo por saber que pasa, y por qué pasa?

El nostre ciutat