Actualizado:
17 diciembre 2017
20:02
Mascotas | 22-11-2017 | facebook yahoo twitter

Trabajando con el mejor amigo

Siempre se dice que el perro es el mejor amigo del hombre, y Juan José Jácome y Juanan Aráez comparten trabajo diario con estos extraordinarios amigos peludos. Kayser y Dagna son dos preciosos perros, Pastor Alemán, que forman parte de la Unidad Canina de la Policía Local de Alcoy.

Son cinco los años que está en funcionamiento esta unidad. Fue en enero de 2013 cuando se constituyó de manera oficial, tras unos meses de preparación y desde entonces no ha parado de prestar servicio en esta ciudad. La idea de poner en marcha esta Unidad Canina partió del policía local Juan José Jácome y después de un largo proceso para que pudiera ver la luz, así fue, en un momento en que el intendente principal de la Policía Local era José Luis Guerrero, que valoró esta propuesta y decidió ponerla en práctica.

Con el paso del tiempo la Unidad Canina se ha consolidado y a lo largo del año su presencia es constante en la ciudad. A la hora de hablar sobre dicha unidad, mantenemos conversación con Juan José Jácome, el impulsor y dueño de los perros, y con Juanan Aráez, quien se incorporó a la misma en agosto, en una comisión de servicios por un periodo de un año que podría prorrogarse. A la experiencia que ya poseía Jácome como guía –es la denominación que se aplica a los policías que trabajan en la Unidad Canina– se ha sumado la de Aráez, quien junto a su perra Neus montó la Unidad Canina de Onil, que fue creada en el año 2014, y posteriormente ha pasado por San Fulgencio hasta llegar a Alcoy.

Dos son los perros que tiene la Unidad Canina de Alcoy, Kayser y Dagna, con la posibilidad de que si fuera necesario pudieran declararse e incorporarse otros dos que están preparados para los cometidos que realizan. Son pastores alemanes, preparados para realizar el trabajo que se les requiere en esta Unidad, puesto que para la policía son una herramienta de trabajo. Tanto Kayser como Dagna –que han participado en numerosas exhibiciones– son propiedad de Jácome, y viven con él, suscribiéndose un convenio municipal en virtud del cual ponen a disposición del Ayuntamiento los servicios de estos perros y a cambio se le abonan una serie de gastos que genera el animal. En la Policía Local es habitual que los perros sean del guía de la unidad, no así en otros cuerpos. Como curiosidad, señalar que la Unidad Canina de la Policía Local de Alcoy regaló hace dos años a la Unidad Canina de Villanueva de la Serena, en Cáceres, a la perra Boyra, hija de Kayser y Dagna.

LAS FUNCIONES DE LA UNIDAD

Las principales funciones que tiene esta Unidad Canina –y para las que es fundamental la presencia de los perros– pasan por la detección y control de la tenencia y consumo de estupefacientes, estableciendo puntos de vigilancia en las inmediaciones de centros escolares, parques, zonas de ocio y comerciales, así como en el transporte público de viajeros. Precisamente, al hilo de esto los policías comentan que estos perros pueden andar sueltos por ejemplo en los parques, si están trabajando.

Además, junto con la Unidad de Conductas Adictivas acuden a centros escolares a impartir charlas. En un primer momento personal de la Unidad de Conductas Adictivas facilita información sobre adicciones y los policías de la Unidad Canina hacen lo propio centrándose más en cuestiones legales al respecto de la tenencia y consumo de drogas.

El día a día de los efectivos de la Unidad Canina de la Policía Local de Alcoy es muy variado, y en buena parte se desarrolla en función de las necesidades, por lo que el horario es flexible y llega a ser diferente en función de las jornadas. En cualquier caso, sí hay unas pautas que suelen repetirse, como es su presencia en las inmediaciones de centros escolares en el momento de la entrada a las aulas, así como en el recreo. Siempre fuera de los centros.

No es extraño que los perros localicen a algún estudiante portando sustancias estupefacientes, especialmente marihuana y hachís, incidiendo tanto Juan José Jácome como Juanan Aráez en que “los jóvenes parecen haber normalizado este consumo”. Una vez encuentran estas sustancias se levanta la correspondiente acta, se adjunta la droga, y en el caso de que sean menores se comunica a los padres.

En lo que llevamos de año esta unidad habrá realizado más de 400 intervenciones. Desde agosto, en que se incorporó Juanan Aráez, se han efectuado más de 200, de las que la mitad son de droga. Esto no supone actas, sino intervenciones, que al tratarse en su mayoría de acciones preventivas se han saldado sin realizar partes.

Cabe señalar que lógicamente si en uno de los puntos de vigilancia que montan detectan otras infracciones, como pueden ser de alcohol o tráfico, las gestionan, a la vez que también colaboran en controles de tráfico que puedan montarse. La unidad se desplaza en un vehículo habilitado para que puedan ir los dos perros en el maletero y que no sufran ningún daño, tratándose curiosamente de un vehículo facilitado por el Ministerio de Interior y que procede de una incautación en operaciones por la persecución del tráfico de droga.

TIEMPO Y DINERO, PERO MERECE LA PENA

Para llegar a montar una Unidad Canina hay que recorrer un largo camino. Tal y como explican estos dos policías, cuando el perro es cachorro se le realiza un test para saber si tiene una serie de requisitos necesarios para poder iniciar su adiestramiento, y si es viable empieza este aprendizaje, que se mantiene con el paso de los años. Una formación que lo es tanto para los animales que van a trabajar en la Unidad Canina como del guía. Sin ir más lejos, hace dos semanas se encontraban en un curso en Barcelona, ya que siempre hay algo que aprender, al que acudían representantes de unidades caninas de toda España y que contó con la presencia de un adiestrador alemán.

Al hablar del valor de estos perros –si se tiene en cuenta el coste material–, puede apuntarse como referencia que un animal que ya se sabe que sirve para esto, pero que aún no está adiestrado, puede costar a partir de 6.000 euros, una cifra que se puede triplicar o cuadruplicar si está ya adiestrado.

Al principio de este mismo reportaje se comentaba que estos perros son herramientas de trabajo, si bien está claro que la relación con su guía va mucho más allá. “Son muchas horas, especialmente al principio del aprendizaje, las que te quitas de tus ratos de ocio, las que quitas a tu familia y amigos para dedicarlas a estos animales”, comentan los policías, quienes remarcan que la formación de los perros se realiza en buena medida en los ratos libres, pero que siempre merece la pena.

En la mayoría de los casos, cuando los perros están trabajando se les pone un peto o unos distintivos que les identifica. Cuando se les da la orden, empieza la búsqueda de sustancias estupefacientes y en el momento la localiza se sienta en el suelo y marca el lugar en el que se encuentra dicha sustancia. Hay diferentes formas de señalizar la localización de aquello que se busca: activa, en la que los perros rascan o ladran, mientras que si es pasiva se sientan, y en Alcoy se ha trabajado para que realicen una señal pasiva, es decir, sentándose.

UN JUEGO CON PREMIO

Una pregunta que se formula a la policía de manera reiterada es si para adiestrar a los perros se les droga. Lógicamente, a ninguno de estos perros se le droga, de hecho, podrían morir si ingiriesen sustancias estupefacientes, sino que el aprendizaje se produce como un juego.

Para empezar a buscar se fija una rutina de partida, los perros lo único que quieren es su juguete y a partir de ahí, mediante el olfato, lo localizan. Se asocia dicho juguete a aquello que se busca encontrar y tras un aprendizaje se obtienen resultados positivos, siempre desde la base de que se trata de un juego, y cuando el perro localiza aquello que busca se le entrega su premio, que en muchas ocasiones es un mordedor con el que puede compartir juegos con su guía.

Se trata de perros muy socializados, puesto que están en permanente contacto con gente y son muchos los niños que piden si pueden tocarlos. Con muy buen humor comentan que, de un tiempo a esta parte, se ha incrementado el querer acariciarlos, “consecuencia de que son muchos los niños que ven los dibujos de ‘La patrulla canina’. La verdad es que es difícil no acariciar a estos perros, a quienes también les llega la edad de jubilación, si bien no hay un momento fijo, está más bien en función de cómo responde el animal, pero incluso más allá de los nueve años pueden seguir en activo. Son, sin duda, un extraordinario amigo del hombre que además realizan una extraordinaria labor.

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