Actualizado:
21 abril 2018
22:45
Dany Vilaplana

Tuercebotas

| 11-04-2018 | facebook twitter

El fútbol es un estado de ánimo, de lo contrario no se explica lo que se vio el sábado en el Collao frente al Aragón, donde en veinte minutos de agitación le bastó al Alcoyano para darle la vuelta a un partido que tenía perdido y marcar más goles que en los dos últimos meses. Ahora parece que Gato, López Silva, Mario Fuentes, Tomás Ruso, Navarro, Barreda y compañía son unos tuercebotas, jugadores que acaban de caer el árbol y que solo llevan unos partidos en la Segunda B, cuando el que menos acumula más de 200 en la categoría, pero jugar con ellos hace un tiempo que no tiene mérito, al menos para sus entrenadores.

Pasó con Aparicio, ahí estuvo la eliminación copera en pleno mes de agosto, vivió su punto más álgido con Galiana, entre las mayores decepciones que han pasado por el Collao en mucho tiempo y uno de los principales culpables de que el Deportivo se encuentre en la situación tan límite en la que está, y lo estamos viendo ahora con Barrera, quien ha necesitado cinco partidos y enfrentarse al colista para sumar su primera victoria como técnico blanquiazul.

Bien es cierto, que el técnico hispano-argentino no tuvo ninguna culpa de que en Badalona dos jugadores con la experiencia de Mariano y Mario Arques fallaran lo infalible, pero bueno se equivoca quien tiene ocasiones, el que no las crea es difícil que lo consiga. El tuercebotas mayor del reino blanquiazul, me refiero a Gato, fue de los pocos que supo entender lo que es el Collao y este tipo de partidos en los que un grupo de chavales en busca de sus minutos de gloria. Escuchando a Mario Barrera tras el partido pareció que el Collao y su afición son un lastre y que ver en la alineación a jugadores que en cualquier otro equipo de la categoría serían titulares indiscutibles, no es suficiente para derrotar a un equipo que solo ha ganado tres partidos en 33 jornadas.

El 10 blanquiazul ejerció de lo que es, un líder, cargándose el equipo a la espalda, dando la cara después del hiriente 0-2 y tirando del carro, primero con ese maravilloso taconazo que Kilian culminó con el empate y marcando el penalti que supuso el 3-2 definitivo. Tampoco me gustaría olvidarme de Mario Fuentes, otro veterano en mil y una batalla, que sin estar previsto que jugara, saltó al campo por la lesión de Galas y en la segunda mitad se sumó al ataque, remató a portería, forzó el penalti y tras el partido agradeció el apoyo que el equipo tuvo desde la grada. Dos ejemplos en el campo, bien secundados luego por dos jóvenes como Kilian y Lino, que empezaron flojo pero se terminaron entonando y recibieron una lección el sábado que seguro agradecerán para el futuro.

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